Congreso Iberoamericano e Internacional de Neurodidáctica Educativa

Congreso Iberoamericano e Internacional de Neurodidáctica Educativa

enero 22, 2018 0 Por EIPG

Integrantes del proyecto EIPG participaron en 1er Congreso Iberoamericano e Internacional de Neurodidáctica Educativa

El objetivo del evento era concientizar a la comunidad, acerca de las transformaciones que se avecinan en la escuela, como resultado de la exploración científica del cerebro y sus capacidades.

La directora del proyecto AEIF “Apoyando a lxs Estudiantes Indígenas de Primera Generación”, Andrea Flanagan y la coordinadora de la Macrozona Santiago, Silvana del Valle, expusieron en el conversatorio “Inclusión y Diversidad: Un reto de futuro”, que se efectuó el 19 de enero bajo el marco del 1er Congreso Iberoamericano e Internacional “Neurodidáctica Educativa: Una revolución Silenciosa”, organizado por la Universidad Andrés Bello y la Universidad Complutense de Madrid.

En la actividad, que fue moderada por Suyen Quezada, psicóloga y académica de la Universidad de Valparaíso, distintas investigadoras nacionales e internacionales presentaron sus ponencias. Entre ellas se encontraban la Dra. en Psicología y profesora titular de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, María Sotillo y la Mg. y directora del programa Diploma de Habilidades Laborales de la UNAB, sede Viña del Mar, Alejandra Ríos.

El objetivo del evento era concientizar a la comunidad chilena e iberoamericana, acerca de las transformaciones que se avecinan en las instituciones educativas, como resultado de la exploración científica del cerebro y sus capacidades.

Primera Generación

Con el propósito de presentar y concientizar a lxs asistentes del conversatorio con respecto a la integración de lxs alumnxs pertenecientes a pueblos originarios en los establecimientos educativos, Andrea Flanagan dio a conocer las conclusiones de distintas investigaciones a nivel mundial y otras que el equipo del proyecto ha realizado. “Estos estudios han demostrado que lxs Estudiantes de Primera Generación, definidos como lxs primerxs miembrxs de la familia en ingresar a la Educación Superior, se enfrentan al mundo universitario con mayores ‘desventajas’ que sus pares”, señaló.

La académica argumentó que la evidencia empírica ha mostrado que lxs EPG poseen una menor preparación académica desde los liceos para enfrentar los desafíos y exigencias académicas de las universidades. “Estxs estudiantes tienen mayores desafíos en cuanto a la cultura académica; poder entender cómo enfrentarse a lxs profesores”, ejemplificó.

Flanagan indicó que uno de los aspectos relevantes a considerar es que estxs estudiantes tienen distintos roles sociales. “Muchxs de ellos trabajan o son padres o madres y deben compatibilizar esos roles. La mayoría de las universidades opera con el concepto de estudiante tradicional, es decir, espera que la persona que ingresa a la universidad sólo se dedique a estudiar, lo cual influye directamente en la deserción. Muchxs estudiantes se encuentran con instituciones educativas que, desde sus políticas y reglamentos, son inflexibles al momento de considerar esta multiplicidad de roles, lo que los lleva muchas veces, por ejemplo, a reprobar y finalmente a desertar del sistema”, aclaró.

Pueblos Originarios

“Lxs Estudiantes de Primera Generación tienen altas tasas de abandono y cuando pertenecen a pueblos originarios tienen más probabilidad de hacerlo”, planteó la psicóloga. Además, destacó algunos de los desafíos que estxs enfrentan en la universidad a partir de un estudio que el equipo del proyecto EIPG realizó. “Entrevistamos a estudiantes, a sus familias y a lxs profesores y encontramos que lxs estudiantes pertenecientes a pueblos originarios se sentían discriminadxs y sufrían discriminación en las clases. Algunxs profesores daban ejemplos permanentemente o trabajaban textos que aludían a la cultura dominante de nuestro país sin nunca considerar la de las minorías. Detrás de estas actividades pedagógicas hay claramente un mensaje de lo que debe ser validado y aceptado social y culturalmente”, afirmó.

Según relató, las universidades tienen pocas instancias donde lxs estudiantes de pueblos originarios puedan participar como colectivo. “No hay espacios creados por las universidades. Estos grupos generalmente lo hacen por iniciativa propia. Las federaciones de estudiantes no serían una institución donde ellxs se sienten representadxs. Dentros de las políticas de las universidad se invisibiliza o no se considera a estx estudiante que tiene un capital cultural distinto al del grupo dominante”, dijo.

Otras de las conclusiones que arrojó la investigación fue que lxs padres no logran entender la cultura académica y la ven muy lejana. Por otra parte, lxs profesores señalaron que ellxs no incluyen en sus clases la diversidad en cuanto a las distintas características: orientación sexual, identidad religiosa, identidad étnica y requieren mayor capacitación para poder generar estrategias que sí le permitan hacerlo.

“No es que lxs estudiantes venga con una deficiencia, es la institución la que no está mirando, ni generando mecanismos para que estxs persistan en el sistema. Cuando un o una estudiante desertó, se tiende a pensar que es porque es flojx o no tiene las competencias; la mayoría de las veces esto no es así y responde a que las instituciones educativas no han generado las condiciones para apoyar a lxs estudiantes desde sus particularidades. Por tanto, la mirada tiene que ser distinta”, reflexionó la académica.

Por su parte, Silvana del Valle aclaró que este proyecto “no es sólo una investigación, sino también acción, ya que estamos trabajando reiterativamente con lxs estudiantes, profesores y padres”. Además esclareció que comprenden tres macrozonas: Santiago, Valparaíso y Araucanía. “Con tres tipos de dificultades y tres tipos de aproximaciones del mundo indígena hacia el mundo universitario”, detalló.